Juegos de colectivo
El juego consistía en no verse -lo acordamos en un café- nunca en la vida volver a verse, esquivarse toda la eternidad. Y por año y medio funciono, éramos practicamente eminencias en nuestro juego, incluso hicimos publicaciones, inventamos reglas y pusimos excepciones, sin jamás hacer contacto.
Pero todo fracaso un jueves a la mañana en que yo decidí doblar en ‘Ciudad de la Paz’ para ir a Cabildo y vos venias caminando por Ibera.

